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LA LLAVE DEL PODER
CAPITULO 1:
La puerta de la posada se abrió, dejando paso a las risas de los parroquianos que llegaban en busca de conversación y cerveza tras una jornada de trabajo. Wincy se volvió y les saludó alegre:
- ¡Buenas noches! Buscad sitio por ahí- hizo un movimiento distraido con la mano al tiempo que dejaba las jarras de cerveza en una mesa- en seguida os atenderé.
La posada estaba abarrotada aquella noche. La primavera había llegado pronto y el frío del invierno se alejaba como un mal sueño. El ambiente en la acogedora posada era cálido y amigable, aunque los rumores que llegaban del norte empezaban a ensombrecer tan tranquila noche.
- Ésta noche tenemos mucha gente- comentó Wincy al posadero, Koron, al llegar a la barra.
- No es de extrañar por éstas fechas. Nadie quiere perderse los torneos de magia que se celebran en Mancale dentro de poco. Tenemos suerte de que la posada esté situada justo en el cruce de caminos entre las tierras elfas del oeste y Mancale.
Wincy asintió conforme, mirando a su alrededor. Lo cierto es que en esos días muchos viajeros iban y venían por los caminos, y la posada estaba repleta de gente de todos los lugares y razas.
Koron llamó su atención con un leve toque en el hombro y se acercó a ella con aire de intriga.
- Lo cierto es que éste año puede que no se celebren los torneos entre hechiceros...
- ¿No se celebrarán?- exclamó Wincy sorprendida. Miró a su alrededor y bajó el tono de voz- ¿pero porqué no? ¡es uno de los acontecimientos más esperados del año!
- Lo se, lo se... pero se rumorean cosas espeluznantes. Un grupo de elfos que venían desde Formenpele me han contado que en el norte se están reuniendo ejércitos, grandes ejércitos del Mal. Y que algunos nigromantes se están uniendo a ellos. Dos hechiceros del aire me han confesado preocupados que en su clan han desaparecido varias personas misteriosamente, y los hechiceros del fuego no hablan de desapariciones, si no de raptos. – el estofado que Wincy estaba sirviendo en cuencos de madera había quedado completamente olvidado. La joven escuchaba al posadero con los ojos muy abiertos. - ¿sabes lo que yo creo? –siguió Koron en un tono aun más bajo –creo que el Mal quiere valerse de los poderes de los hechiceros de los cuatro elementos para sus propios fines y que los nigromantes se han aliado con esos ejércitos con la esperanza de conseguir un poco de ese poder.
- ¡Pero eso es horrible! –Wincy estaba horrorizada.
- Bueno, solo son rumores...- Koron se encogió de hombros y le sonrió tranquilizadoramente.- anda, termina de servir el estofado antes de que le salgan telarañas.
La muchacha enrojeció avergonzada y siguió sirviendo el estofado.
Koron la miró y sonrió con cariño. Aun le parecía que fue el día anterior cuando compró a Wincy, siendo tan solo una niña, a un mercader de esclavos que pasaba por el pueblo. En seguida se había encariñado con la pequeña. Que resultó ser una niña tímida y dulce, y cuando creció no dudó ni un momento en ofrecerle trabajo en su posada. Para Koron no existían los esclavos, todos los seres humanos valian lo mismo.
Wincy acabó de llenar los cuencos, y lanzando a Koron una fugaz sonrisa, dio media vuelta y se dirigió hacia las mesas, con la bandeja llena de jarras y platos.
- Aquí teneis vuestro estofado- dijo alegre, dejando los cuencos en una mesa con un golpe seco.- ¡buen provecho!- añadió sonriente. “Ante todo, amabilidad”, solía decir Koron, “al menos hasta que descubras si el cliente pagará con buenas monedas de acero o no” añadía después entre sonoras carcajadas.
Oyó abrirse la puerta de la posada a su espalda y se giró, dispuesta a dar la bienvenida a los nuevos clientes.
- ¡Buenas no...! – las palabras murieron en sus labios al ver a las tres figuras encapuchadas que acababan de traspasar el umbral: tres nigromantes cubiertos por ropajes más negros que la noche observaban la posada con mirada crítica. Al parecer no les disgustó del todo lo que vieron, pues se sentaron en una mesa cercana a la ventana, escondida entre las sombras, e hicieron un gesto a Wincy para que se acercara.
“Manten la calma, disimula ¡No te delates a ti misma, estúpida!” se instó la joven, dirigiéndose hacia su mesa con amable sonrisa.
- Buenas noches, caballeros ¿qué desean tomar?
-Tres vasos de vino caliente con especias- ordenó uno de los hechiceros con voz hueca.
Wincy asintió, al tiempo que pasaba la bayeta por la mesa, intentando hacer caso omiso a las escrutadoras miradas que le lanzaban los otros dos nigromantes. La estaban poniendo nerviosa ¿qué demonios era lo que le veían? Acabó lo antes posible y se dirigió a la barra, donde Koron la miró inusitadamente preocupado:
- ¿Te han dicho algo raro? ¿te han preguntado algo?
- ¿Qué?- Wincy levantó la vista de la jarra de vino caliente- No... ¿porqué deberían haberlo hecho? Yo no tengo nada que pueda interesarles...
Koron suspiró, aparentemente aliviado.
- Supongo que no...- le dio unas palmaditas cariñosas en el hombro.
Wincy lo miró extrañada, pero pronto centró su atención en la mesa de alado de la ventana. Los nigromantes hablaban entre ellos en tono bajo y de vez en cuando le dirigían breves miradas que empezaban a asustarla.
“ Valor Wincy, que ya no eres una cria” se instó la muchacha, controlando el temblor de sus manos y dirigiendo sus pasos hacia la mesa de la ventana.
Se obligó a adoptar la expresión más fiera de su repertorio de camarera veterana, una expresión que solo utilizaba cuando se le presentaban verdaderos problemas con los clientes, y dejó los vasos con brusquedad encima de la mesa.
- Son tres monedas de cobre- soltó sin mirar a los hechiceros, temiendo que vieran el miedo reflejado en su rostro.
Mas al contrario de todo lo que esperaba, uno de ellos sacó el dinero de uno de sus saquillos y lo dejó en la mesa con movimiento pausados.
Conteniendo un suspiro de alivio, la muchacha cogió rápidamente tres las monedas, guardándolas en uno de los bolsillos del delantal, y ya daba media vuelta cuando uno de los hechiceros la tomó del brazo. Wincy guardó la compostura y le lanzó una mirada de furia, aparentando irritación.
- ¿Eres una hechicera del agua?- preguntó el mago con un susurro rasposo.
- ¿Qué?- Wincy lo miró confundida, dudando de si había oido bien.- N... no...os equivocais...provengo de los Kekkai, de las tribus de las Llanuras...
La bandeja le temblaba entre las sudorosas manos..
-No me mientas, muchacha. Siento el poder que bulle en tu interior...- las palabras del hechicero fueron interrumpidas por el ruido de la puerta de la posada al abrirse con brusquedad.
Varios presentes de la sala, entre ellos Wincy y los propios hechiceros dirigieron la mirada hacia la puerta, sobresaltados por la brusca entrada. Desde el umbral, un joven hechicero del fuego paseaba la mirada por el local, al parecer buscando algo o a alguien, pero sin hallarlo.
Los nigromantes intercambiaron algunas palabras entre ellos, en las que Wincy pudo distinguir las palabras “peligroso” y “nos ocuparemos más tarde”.
El hechicero que la asía del brazo no la había soltado en ningún momento, y ahora la agarró con más fuerza, clavándole las uñas en la carne a través de la fina blusa de algodón que llevaba.
- Escucha muchacha, a nosotros no puedes mentirnos, sentimos tu magia. Eres poderosa ¿eh? Vendrás con nosotros, quieras o no. No querrás que te matemos ¿verdad?
Una desagradable sonrisa apareció en el rostro del hechicero. Wincy estaba aterrada ¿de qué hablaban estos hombres? Ella no poseía ningún poder, tan solo era una camarera que trabajaba allí por simple caridad del dueño. Sin duda, estaban locos. Intentó soltarse, pero sintió que un frío paralizador le invadía todo el cuerpo. Ya lo daba todo por perdido, cuando de pronto, el repulgo de la túnica del hechicero empezó a arder, obligando a éste a soltar el brazo de Wincy. Desde el otro lado de la posada, la muchacha oyó el murmurar de un extraño cántico y se giró, desconcertada. El joven hechicero del fuego que había irrumpido en la posada hacía pocos minutos miraba a los hechiceros con una irresistible sonrisa sesgada en sus labios.
- Creo que la señorita no quiere acompañarlos, caballeros.
NOTAS DE LA AUTORA:
IEPA!!
Hacía tiempo que no escribía fics fantásticos... Weno, aki teneis el primer capítulo de “La llave del poder” ¡¡espero que os guste!! Es una historia sencilla, con accion, humor, algo de drama y por supuesto algo de amor. Si teneis dudas o cualquier comentario que hacerme, por favor, escribidme un mail o dejadme un review, lo agradeceré mucho!!!!!
CUIDAOOOSS!!!!
bravenet.com